Cuando la ética y la economía se dan la espalda

(Artículo ilustrado con viñetas de El Roto, porque es un jodido genio)

Hay un mérito que nadie puede negar a Salvados, la capacidad de poner sobre la mesa cuestiones incómodas y además hacer que a la gente le interese. Ayer el programa fue una vez más líder de audiencia en prime time, superando en casi un punto a GH VIP, lo cual fue en mi opinión un triunfo del periodismo. Casi 3,8 millones de personas contemplamos en nuestros hogares la dura realidad sobre la ropa que llevamos y lo mal que tienen que vivir algunos para que otros ganen millones.

Muchos sentimos rabia ante semejante injusticia, y con que la mitad recuerden esa rabia en las próximas rebajas me daré por satisfecho. Por desgracia esa voluntad de cambiar la situación que muchos sentimos ayer acaba estrellándose con un enorme obstáculo a la hora de pasar a la acción. Y es que en este caso no son molinos, Sancho, que son gigantes.

Son gigantes los responsables de esta situación. Numerosos gigantes que además viven muy lejos. ¿Quiénes son los responsables de estas conductas que se desarrollan en un sistema de producción capitalista y globalizado? Es difícil encontrar a alguien libre de pecado, pues el que no participa en él lo legitima a través de su consumo.

remorasprogreso1

Es responsabilidad de las empresas pagar salarios dignos y ofrecer condiciones de trabajo adecuadas a sus trabajadores. Incluso el empresario que colaboraba con el programa Better Factories, destinado a garantizar unas buenas condiciones de trabajo en Camboya, reconocía que las personas que trabajan en su fábrica viven en “un pequeño cuarto con unas condiciones bastante regulares, un poco lamentables, había que mejorarlas”. Habría que hacerlo, pero mejor mañana y mejor todavía si no lo tengo que hacer yo. Seguro que en las fábricas sujetas al programa Better Factories los empleados cobran mejores sueldos, trabajan menos horas y en lugares más limpios, pero si ni siquiera ellos pueden permitirse una vida decente es que el sueldo sigue siendo insuficiente. Hay que valorar y reconocer el aspecto de las condiciones de trabajo de la fábrica, pero el salario es la condición que te permite acceder a una vivienda digna y a una alimentación correcta.

Pero ¿qué empresa? ¿La marca que vende o la fábrica que produce? Uno de los grandes problemas reside en estribar hasta dónde llega la responsabilidad de las marcas. No pueden meterse en el mismo saco una empresa que se desentiende de las condiciones en las que se fabrican sus productos y otra que es engañada por la fábrica. Tampoco se puede equiparar a una empresa responsable con otra que solicite pedidos con plazos o volúmenes imposibles a costa de las horas de trabajo de los empleados de fábrica. Aunque sea caro, las marcas deberían auditar y esclarecer las vicisitudes de su cadena productiva, y asegurarse de que sean adecuadas, no solo a la ley sino también a los Derechos Humanos.

De hecho, en un sector donde la conducta empresarial irresponsable es la norma, una empresa responsable podría utilizar esto como valor de marca. Ya hay algunas que lo hacen, aunque suelen ser pequeñas. ¿No es rentable vender la sensación de tener la conciencia limpia? ¿Tan poco vale nuestra conciencia?

El siguiente responsable es el gobierno. El problema es que la postura de las autoridades locales no suele abordarse y hay poca información. Parece increíble que un gobierno consienta que sus ciudadanos sean explotados y vivan en condiciones deplorables. Solo se me ocurren dos explicaciones, o la incompetencia a la hora de mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos, o que las propias autoridades sacan tajada del asunto.

Por otra parte hay que tener en cuenta que cuando un gobierno intenta mejorar las condiciones laborales de su país no se le ponen precisamente facilidades. Solo hay que pensar en las amenazas de la CEOE, el FMI o la mismísima Unión Europea cuando alguien sugiere una subida del salario mínimo español, o las campañas de descrédito que despliegan los principales medios de comunicación de cara a esa persona. ¡Que no está la cosa para cobrar un salario digno, coño!

1330627159_835395_1330627466_noticia_normal

No nos olvidemos del último responsable, nosotros mismos. Comprando esas marcas y siendo conscientes de lo que hacen o consienten estamos legitimando una conducta empresarial lamentable. Por inocuo que resulte, la organización entre consumidores y el boicot a estos productos parece la forma más accesible de mandar un mensaje a estas empresas y quienes las dirigen.

Pero no todo el mundo puede permitirse ropa producida por empresas responsables, que suele ser algo más cara. En España también hay sueldos de mierda que dan para lo justo, como puede ser una camiseta de Primark a 3€. Ahí es cuando uno contempla las millonarias cifras de beneficios o la cantidad de ceros de las cuentas bancarias de los propietarios y se pregunta: ¿Necesitáis tanto?

Las empresas no se han vuelto más despiadadas con la globalización, pero sí más poderosas. Siempre han tenido el objetivo de ganar dinero, y siempre han convivido empresas honradas que respetaban las normas del juego con otras sin escrúpulos que anteponían sus ingresos al bien común. Decía Wally Ollins que el problema es la apatía pública y la codicia privada. Si como consumidores seguimos comprando a empresas que vulneran los derechos humanos o destruyen el medio ambiente, a veces con la complicidad de leyes y gobiernos, estas empresas seguirán desarrollando estas conductas mientras les sea rentable.

Anuncios

Barbie por fin escucha

Ayer saltaba la noticia. Barbie ya no será una muñeca rubia con medidas de top model, no solo eso. La marca anunció por Twitter el lanzamiento de varios modelos nuevos, cada uno con un tono de piel y unas medidas diferentes. Por fin Barbie deja atrás su pasado de ama de casa americana sesentera preocupada por estar guapa para su hombre y hacer la mejor tarta de manzana del vecindario, por fin tenemos una Barbie del siglo XXI. Bravo por Barbie, ¿No?

Es decir, Barbie es una marca importante y consolidada, hasta sale en Toy Story. No tenía necesidad aparente por renovar su icónica y esbelta figura con la que han jugado millones de niñas en todo el mundo, a lo largo de sus 57 años (qué bien se conserva para su edad, ¿verdad?) Es una conducta loable por parte de una marca la de escuchar a las demandas de la sociedad y adaptarse a los nuevos tiempos.

Pero Barbie no solo ha escuchado a la sociedad, también a sus ventas. Aquí dos ejemplos:

cnn

md

Era por todos conocido el descontento de muchas personas hacia una muñeca que difundía un ideal de belleza algo elitista y exigente, especialmente teniendo en cuenta la edad de las personas que jugaban con ella. De hecho hay estudios que afirman que las niñas que han jugado con Barbie en edades tempranas muestran mayor preocupación por la delgadez. Por no hablar de esas personas que, a saber por qué clase de carencias afectivas, se han dejado los ahorros de su vida en cirugía estética para parecerse a la pareja de plástico más coqueta de la juguetería. Esto último son casos aislados dignos de estudio psicológico, pero es indudable la influencia que puede ejercer un juguete en niños y niñas, y la de Barbie parecía no ser muy positiva.

 Muchas personas empezaban a demandar una muñeca más real, y puede que el descenso de las ventas haya sido el último toque de atención. No decimos que la empresa no haya estado planteándose un cambio desde hace tiempo, solo que esta gente no es tonta y seguramente se olía algo.

sombrero

¡Y el sombrero es nuevo!

Además, puede que en los años 60 y 70 el mercado de Barbie se limitase a las hijas de familias blancas de clase media de Estados Unidos, y posteriormente de todo el mundo. Pero ahora no solo los blancos tienen dinero para comprar muñecas a sus hijas. La posibilidad de escoger el color de piel puede que les sirva también para ampliar su mercado. Se dice que varias marcas y productos están integrando otras identidades raciales por este motivo, y puede parecer una tontería, pero el porcentaje que representan las minorías étnicas sobre el total de la población en Estados Unidos ha crecido desde los años 80. Solo hay que ver el reparto de la saga Fast and Furious, más amplio en cada entrega, pero también más diverso.

Si esto fuese así, si Barbie hubiera hecho tanto o más caso a sus ventas que lo que le pedían los consumidores, ¿sería bueno o malo? Es real, y creo que un avance positivo independientemente de las intenciones.

En un mundo donde toda responsabilidad se ha cedido a la iniciativa privada (más aún en el caso de Barbie y Mattel por sus raíces estadounidenses) la compra de un producto es la expresión más visible de su aceptación o rechazo por parte de la sociedad, más efectivo que cualquier hashtag. Quizás los padres se han cansado de comprar muñecas estandarizadamente perfectas, y Barbie ha tenido que entenderlo.

Hartos de malos humos

El humo suele ser algo desagradable. Aquellos que venden humo son unos estafadores, no puedes guardarlo en tu bolsillo y tampoco se revaloriza con el tiempo. Alguien que tiene malos humos es una persona arisca y difícil de tratar. Cuando olemos a humo en casa nos da un vuelco el corazón, porque donde hay humo hay fuego. A nadie le gusta que su cocina arda en llamas, y menos aún que se le chamusque la pizza. Los únicos seres humanos que utilizaban el humo de forma productiva eran los nativos americanos, que lo empleaban a modo de WhatsApp arcaico para mandarse mensajes en plan “Caballo Loco viene a comer, echar más búfalo a estofado”.

 Pero hace tiempo de eso y ahora a nadie le gusta el humo, que se lo pregunten a Volkswagen. El valor de su capital en bolsa ha descendido más de un 40% y se calcula que serán necesarios 47.000 millones de euros para afrontar esta crisis. En el ranking Best Global Brands (realizado por Interbrand) que acaba de ver la luz Volkswagen ha descendido cuatro puestos hasta el número 35, experimentando un descenso del 9% en su valor de marca que pone fin a varios años de crecimiento sostenido. Es probable que al realizar el estudio todavía no se supieran muchas cosas, de modo que la caída podría ser aún mayor. Todo por el maldito humo.

Adaptación del famoso anuncio del Beatle.

Adaptación del famoso anuncio del Beatle.

Como hemos dicho antes el humo no se revaloriza, más bien resta valor. Los fantasmas de la contaminación atmosférica y el cambio climático empiezan a dar más miedo que un “no te va a doler” de tu dentista. El consumidor medio ha adquirido conciencia en materia medioambiental, que se ha convertido en un factor determinante para muchos en sus decisiones de compra. Puede que esta sea una de las razones que expliquen la subida de Toyota, percibida como la marca de automóviles más respetuosa con el medio ambiente, que ha ascendido dos puestos hasta ubicarse en el sexto lugar del ranking.

Curiosamente Volkswagen presumía de su planta de producción en Estados Unidos como una de las más limpias del mundo. Al destaparse un escándalo de estas dimensiones la marca no solo ha quedado de irresponsable, sino también de mentirosa. El “postureo” en cuestiones de branding se acaba destapando y cuando ocurre tiene efecto rebote. No puedes engañar a todo el mundo indefinidamente. Los consumidores pueden (y deberían) averiguar si las acciones de las marcas son producto de una conducta responsable o simple postureo.

Posicionamiento y responsabilidad

En el caso de Toyota el respeto al medio ambiente forma parte de su estrategia de marca. Su apuesta por modelos híbridos como el Prius ha conseguido garantizarle un espacio muy rentable en el mercado. No solo es la marca mejor valorada del sector sino que también es la líder mundial en ventas, curiosamente dejando a Volkswagen en segundo puesto. Hay que decir que también ha influido la reactivación del consumo en EEUU, donde Toyota está bien posicionada, pero los yankees podrían haber comprado otras marcas y no lo han hecho.

Y es que el Prius se vende bien hasta en el guetto.

Y es que el Prius se vende bien hasta en el guetto.

La siguiente marca de automóviles que encontramos en el ranking de Interbrand es BMW, que también está realizando un esfuerzo considerable a la hora de desarrollar coches ecológicos con el modelo i3 y el prohibitivo i8. Prácticamente todas las marcas están incorporando modelos o series ecológicas en su gama, lo cual nos hace suponer que además de adentrarse en un nicho de mercado con un alto potencial les aporta algo en términos de imagen.

Está claro que no todas las marcas pueden ser la más respetuosa. Solo una puede ser la campeona del medio ambiente, pero aunque no se compita para ganar conviene estar presente en esa pista de atletas ecológicos para demostrar implicación en este deporte. No es necesario que forme parte de su identidad, que defina su personalidad ni sus expresiones, pero la conducta responsable se ha convertido en un requisito imprescindible para una marca.

En mi humilde opinión las personas que estamos implicadas en el mundo de la empresa, ya sea en cuanto a marketing o comunicación publicitaria, debemos velar por el desarrollo de conductas sostenibles y respetuosas. No se trata solo de cuestiones de imagen, sino también por ética y responsabilidad.

Al tío Ben no le mola que ejerzas tu gran poder con una gran responsabilidad.

Al tío Ben no le mola que ejerzas tu gran poder sin una gran responsabilidad.

El consumidor responsable

Estoy seguro de que te has planteado cuestiones éticas a la hora de adquirir algún producto o comprar en determinado establecimiento. Además, ¿qué cambiará si un insignificante individuo deja de comprar un producto que se vende por millones en todo el mundo?

¿Y qué cambiará si no lo haces?

Las respuestas individuales a una conducta empresarial inadecuada pueden sumarse hasta desembocar en un importante toque de atención colectivo. No solo en cuanto a la contaminación medioambiental, la explotación y el incumplimiento de derechos también son (y con razón) conductas a erradicar. La presión de los consumidores debe servir para que las empresas desarrollen una conducta responsable, en caso de que no lo hagan por iniciativa propia.

¿Os imagináis un mundo lleno de empresas responsables?

¿Os imagináis un mundo lleno de empresas responsables?

Está claro que la ley debe actuar y determinar un marco legal que favorezca las conductas respetuosas y condene las perjudiciales. Como individuo puedes aportar tu granito de arena mediante el activismo, colaborando con diferentes asociaciones y participando en iniciativas políticas, aunque no todo el mundo tiene el tiempo o la voluntad necesarios. Pero todos hacemos la compra, y en tu mano está orientar tu consumo en función del mundo en el que te gustaría vivir.

Manual para no cagarla con tu imagen pública

Hay dos cosas seguras en la vida, la muerte y que un político está a punto de soltar alguna burrada. A veces las palabras pueden cavar la propia tumba, y si no que se lo pregunten a Guillermo Zapata. Parece mentira que con todo lo acontecido durante los últimos años los representantes políticos sigan sin darse cuenta de la importancia clave de las habilidades comunicativas para conectar con la gente, o al menos para no quedar a la altura del betún. El propio Mariano Rajoy afirmaba en un mitin durante la pasada campaña electoral que “en las urnas se eligen gobernantes y no productos de marketing”. Por eso les ha ido tan bien.

Rajoy reflexionando sobre la comunicación política

Queda claro que no se puede sustituir a un gobernante por una celebtrity para agradar a la opinión pública, pero también es cierto que a dichos gobernantes los elegimos aquellos que damos forma a esa opinión pública: We, the people.

Ocurre lo mismo con la imagen pública de cualquier persona como profesional, por razones obvias. ¿Contratarías a alguien que no te transmite confianza? De vez en cuando hay que levantar la vista del discurso o el currículum propio para observar las caras del público y ver si te creen, te entienden, o ni siquiera te están escuchando.

La gente no es tonta

Bueno, un poco sí, pero no tanto. Los votantes no nos tragamos cualquier afirmación por el hecho de que salga de la boca de un ministro o candidato. Menos aún en un contexto en que la credibilidad de nuestros representantes se encuentra en unos niveles similares a los de la frase “este año me pongo a estudiar en serio y no lo dejo para el final”. La gente tiene capacidad de raciocinio, y sobre todo tiene memoria. La confianza es como la porcelana, si se rompe puedes intentar pegar los trozos, pero las grietas quedarán a la vista para siempre.

Del mismo modo la estrategia de aparentar en una entrevista de trabajo se va al traste con una breve conversación. En ella los encargados de selección de personal pueden descubrir si además de un título tienes una cabeza útil para algo más que aprobar exámenes, y si dices la verdad. Conocer el sector profesional y demostrar iniciativa puede ser tan importante o más que tu expediente académico, pero si intentas dártelas de entendido te pillarán. Probablemente alguna vez un “iluminado” ha intentado explicarte algo sobre un tema del que sabes bastante más que él, pues esto es parecido. Las apariencias no engañan tanto como se cree.

Ejemplo del clásico “cuñao”, referencia en todos los campos del saber

Define tu personalidad: ¿Tipo duro o cercano y dialogante?

El desprecio, la altanería y la prepotencia no suelen gustar a no ser que tengas el carisma de Muhammad Ali. Estar abierto a las críticas permite crecer y mejorar, negarlas y evitarlas solo sirve para engañarse a uno mismo. Aquí no hay una receta para el éxito, pues no siempre sirve ser bueno. Que se lo pregunten a Risto Mejide. No es obligatorio ser simpático y humilde como Iniesta, y menos si no es tu estilo. Cristiano Ronaldo está en las antípodas de lo que representa Iniesta, y tiene millones de fans.

CR7 descubre que ha pisado una caca con sus zapatillas nuevas

Todo esto nos lleva al siguiente punto.

No se puede gustar a todo el mundo: Encuentra a tu público

¿Por qué Pablo Iglesias arremete contra los pijos? Por la misma razón que desde el Partido Popular atacan a los comunistas y a los independentistas: No son su público. Es más, de esta forma se están acercando a su verdadero público (lo que viene a ser su target). Al confrontarse con un rival común, buscan la identificación compartiendo el rechazo.

En el llamado mercado profesional hay diferencias con respecto al político, pero un objetivo común, el de convencer a tu público. Sea este el encargado de recursos humanos que debe contratarte, el jurado que decide al vencedor, o el cliente que puede solicitar tus servicios.

Twitter no es la barra de un bar

Lo que hemos vivido esta semana es un claro ejemplo de ello. Un concejal de Madrid se ha visto obligado a dimitir por tuits que publicó cuatro años antes de ocupar un cargo público. Él defiende que formaban parte de una discusión sobre los límites del humor, pero ahora poco importa. Los tuits de Guillermo Zapata han sido su talón de Aquiles. Han brindado la oportunidad perfecta para arremeter contra Podemos y la figura de Manuela Carmena, algo que gran parte de la prensa escrita y políticos de otros partidos esperaban con ansia.

Eduardo Inda esperando a que la cague alguien de Podemos

A veces se nos olvida que cualquier idea u opinión que se exprese en la red o delante de una cámara quedará grabada para siempre y cualquier cosa que digamos podrá ser utilizada en nuestra contra. En un entorno tan interactivo y poblado de trolls como Twitter es muy fácil que se te calienten la boca y los dedos. Revisa tus perfiles en las redes armado con un bote de Cillit Bang y procura que no quede ni una mancha, y a ser posible que se vea algo más que fotos con cubatas en un parking o discoteca.

Probablemente nunca llegues a ser Presidente del Gobierno, aunque viendo los precedentes nunca se sabe. En cualquier caso tu imagen pública puede ser tu trampolín hasta la cima o la flecha que te haga morder el polvo. Cubre tus talones, Aquiles.