Hablar sin saber: el Cuñadismo Ilustrado

El gran @TraedRuffles sintetizando lo que pretendo expresar.

El gran @TraedRuffles sintetizando lo que pretendo expresar.

Andaba yo navegando por la red buscando entretenerme inocentemente cuando di con esta aberración. Mi razón no daba crédito ante lo que veían mis ojos y mi corazón se inundó de tristeza y pena al ver semejante estampa:

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La música que ha puesto banda sonora a la mitad de mi vida quedaba reducida a palabras repetitivas y vacías, nada menos que en un libro de texto de la ESO. Las canciones de las que aprendí tolerancia y respeto, aquellas que abrieron mi mente y me enseñaron que se podía decir cualquier cosa con ingenio quedaban reducidas a expresiones como “baila mi rumbita”, “bip-bip” o “dale a la maraca”. Porque según este libro el rap consiste en combinar estas expresiones con otras de tu invención y repetirlas las veces que quieras.

Lo primero que pensé al ver esto fue en si el responsable de semejante desfachatez habría oído alguna vez una canción de rap. Evidentemente no, si lo hubiera hecho no habría reducido un género musical tan amplio a cuatro interjecciones sin sentido. Como muestra podéis comparar el párrafo del libro de texto con uno de un rapero de verdad:

Lo mismito, ¿verdad?

Lo mismito, ¿verdad?

Puedo entender que los encargados de elaborar un libro de texto no hayan escuchado nunca rap porque no les atrae o ni siquiera le han dado una oportunidad. Lo que no comprendo es por qué incluyen una actividad de “acción y creación” que consista precisamente en componer el texto de un rap sin tener ni la más remota idea sobre esta música. Cuesta bien poco informarse para al menos mostrar una visión realista, en lugar de un reducto infantilizado e incluso denigrante de lo que es el rap. Manolete, si no sabes torear…

Que sí, que hacer un libro de texto debe costar horas y horas de esfuerzo, pero este ejemplo me sirve para defender la tesis de esta entrada: qué fácil es hablar sin saber. Yo mismo lo hago continuamente, y en este mismo blog hay pruebas de ello. Este twitt lo ilustra bien:

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No sé si es una tradición española o un rasgo intrínseco del ser humano, si siempre ha sido así o se ha acrecentado con el tiempo, pero ocurre por todas partes. Por si fuera poco las personas que suelen hablar sin saber lo hacen creyendo estar en posesión de la verdad más absoluta e irrefutable, en todos los campos del saber.

Algunas de las situaciones rozan el surrealismo cuando la persona en cuestión intenta explicarte algo de lo que claramente sabes más que él. En mi caso, que he estudiado Publicidad y Periodismo, he recibido una cantidad de lecciones sobre ambas cosas que no os podéis imaginar, de personas que probablemente no habían leído un artículo sobre comunicación en sus vidas. En una ocasión criticaron delante de mí a una periodista porque solo había salido un minuto en televisión, añadiendo que “vaya lástima de sueldo que le pagan”. Como si esa información no hubiera que recabarla, contrastarla y redactarla para que tú puedas recibirla en el sofá de tu casa. Por no hablar de todas las veces que me han dicho cómo se debe hacer un anuncio o gestionar una marca. Es como si yo que no tengo ni idea de medicina fuera a la consulta del médico y le rebatiese su diagnóstico. Estas conductas han dado origen a toda una corriente de pensamiento:

Bertín Osborne, una de las referencias del Cuñadismo Ilustrado.

Bertín Osborne, una de las referencias del Cuñadismo Ilustrado.

Tradicionalmente el término cuñado se utilizaba para designar un parentesco familiar con una persona, concretamente el marido de tu hermana o hermano, o el hermano de tu cónyugue. Con el tiempo este significante ha adquirido un significado más, ahora el término cuñado es sinónimo de sabelotodo, de resabido y  de “enterao”.

¿Esa tele que te acabas de comprar? Él la consigue a mitad de precio gracias a un contacto. ¿El grupo que te gusta? Pura mierda, ya te deja él un CD de Melendi para que te enteres de lo que es la buena música. El puto árbol de la ciencia hunde las raíces en su cerebro y obtiene de él toda su sabiduría.

El campeón de estos especímenes es Álvaro Ojeda, periodista para mi pesar, que se ha hecho célebre en Facebook gracias a unos vídeos en los que lo mismo te dice cómo se arregla España que te cuenta que está de moda tirarse al profesor de pádel. En sus vídeos podemos ver la estrategia de debate cuñadil, decir las cosas dando por hecho que son verdad sin aportar fuentes ni pruebas. No hay argumentos, pero grita mucho y da golpes en la mesa, así que tendrá razón.

Y ya ehtá, ¡cohone!

Y ya ehtá, ¡cohone!

Me gustaría terminar con un alegato a la humildad. Es imposible que todos sepamos de todo. Antes de cuestionar una decisión o una afirmación estaría bien pensar en por qué se ha tomado dicha decisión, o por qué se han dicho esas palabras. También es imposible no equivocarse en nada, y no es nada denigrante reconocer errores o limitaciones. Empecemos por nosotros mismos. Seamos inteligentes, acabemos con los listos.

Que me hagas caso, copón. ¿Cómo no voy a tener razón?

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