Manual para no cagarla con tu imagen pública

Hay dos cosas seguras en la vida, la muerte y que un político está a punto de soltar alguna burrada. A veces las palabras pueden cavar la propia tumba, y si no que se lo pregunten a Guillermo Zapata. Parece mentira que con todo lo acontecido durante los últimos años los representantes políticos sigan sin darse cuenta de la importancia clave de las habilidades comunicativas para conectar con la gente, o al menos para no quedar a la altura del betún. El propio Mariano Rajoy afirmaba en un mitin durante la pasada campaña electoral que “en las urnas se eligen gobernantes y no productos de marketing”. Por eso les ha ido tan bien.

Rajoy reflexionando sobre la comunicación política

Queda claro que no se puede sustituir a un gobernante por una celebtrity para agradar a la opinión pública, pero también es cierto que a dichos gobernantes los elegimos aquellos que damos forma a esa opinión pública: We, the people.

Ocurre lo mismo con la imagen pública de cualquier persona como profesional, por razones obvias. ¿Contratarías a alguien que no te transmite confianza? De vez en cuando hay que levantar la vista del discurso o el currículum propio para observar las caras del público y ver si te creen, te entienden, o ni siquiera te están escuchando.

La gente no es tonta

Bueno, un poco sí, pero no tanto. Los votantes no nos tragamos cualquier afirmación por el hecho de que salga de la boca de un ministro o candidato. Menos aún en un contexto en que la credibilidad de nuestros representantes se encuentra en unos niveles similares a los de la frase “este año me pongo a estudiar en serio y no lo dejo para el final”. La gente tiene capacidad de raciocinio, y sobre todo tiene memoria. La confianza es como la porcelana, si se rompe puedes intentar pegar los trozos, pero las grietas quedarán a la vista para siempre.

Del mismo modo la estrategia de aparentar en una entrevista de trabajo se va al traste con una breve conversación. En ella los encargados de selección de personal pueden descubrir si además de un título tienes una cabeza útil para algo más que aprobar exámenes, y si dices la verdad. Conocer el sector profesional y demostrar iniciativa puede ser tan importante o más que tu expediente académico, pero si intentas dártelas de entendido te pillarán. Probablemente alguna vez un “iluminado” ha intentado explicarte algo sobre un tema del que sabes bastante más que él, pues esto es parecido. Las apariencias no engañan tanto como se cree.

Ejemplo del clásico “cuñao”, referencia en todos los campos del saber

Define tu personalidad: ¿Tipo duro o cercano y dialogante?

El desprecio, la altanería y la prepotencia no suelen gustar a no ser que tengas el carisma de Muhammad Ali. Estar abierto a las críticas permite crecer y mejorar, negarlas y evitarlas solo sirve para engañarse a uno mismo. Aquí no hay una receta para el éxito, pues no siempre sirve ser bueno. Que se lo pregunten a Risto Mejide. No es obligatorio ser simpático y humilde como Iniesta, y menos si no es tu estilo. Cristiano Ronaldo está en las antípodas de lo que representa Iniesta, y tiene millones de fans.

CR7 descubre que ha pisado una caca con sus zapatillas nuevas

Todo esto nos lleva al siguiente punto.

No se puede gustar a todo el mundo: Encuentra a tu público

¿Por qué Pablo Iglesias arremete contra los pijos? Por la misma razón que desde el Partido Popular atacan a los comunistas y a los independentistas: No son su público. Es más, de esta forma se están acercando a su verdadero público (lo que viene a ser su target). Al confrontarse con un rival común, buscan la identificación compartiendo el rechazo.

En el llamado mercado profesional hay diferencias con respecto al político, pero un objetivo común, el de convencer a tu público. Sea este el encargado de recursos humanos que debe contratarte, el jurado que decide al vencedor, o el cliente que puede solicitar tus servicios.

Twitter no es la barra de un bar

Lo que hemos vivido esta semana es un claro ejemplo de ello. Un concejal de Madrid se ha visto obligado a dimitir por tuits que publicó cuatro años antes de ocupar un cargo público. Él defiende que formaban parte de una discusión sobre los límites del humor, pero ahora poco importa. Los tuits de Guillermo Zapata han sido su talón de Aquiles. Han brindado la oportunidad perfecta para arremeter contra Podemos y la figura de Manuela Carmena, algo que gran parte de la prensa escrita y políticos de otros partidos esperaban con ansia.

Eduardo Inda esperando a que la cague alguien de Podemos

A veces se nos olvida que cualquier idea u opinión que se exprese en la red o delante de una cámara quedará grabada para siempre y cualquier cosa que digamos podrá ser utilizada en nuestra contra. En un entorno tan interactivo y poblado de trolls como Twitter es muy fácil que se te calienten la boca y los dedos. Revisa tus perfiles en las redes armado con un bote de Cillit Bang y procura que no quede ni una mancha, y a ser posible que se vea algo más que fotos con cubatas en un parking o discoteca.

Probablemente nunca llegues a ser Presidente del Gobierno, aunque viendo los precedentes nunca se sabe. En cualquier caso tu imagen pública puede ser tu trampolín hasta la cima o la flecha que te haga morder el polvo. Cubre tus talones, Aquiles.

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